Páginas de Demetrio Calle Martínez
LA XV CONFERENCIA SOBRE EL CLIMA Y
EL CLIMAGATE
Delegados de 192 países se reúnen estos días en Copenhague para revisar y actualizar los compromisos asumidos en 1997 en el llamado Protocolo de Kioto.
El compromiso central de esta Cumbre es conseguir que la temperatura media del planeta no crezca más de dos grados centígrados en este siglo con respecto a la temperatura que existía antes de la era industrial.
Uno de los principales problemas que se vislumbran en esta reunión de alto nivel es que hay muy diferentes posiciones de partida entre los distintos países y bloques regionales.
Otro gran problema es que el país que más toneladas de dióxido de carbono expulsa a la atmósfera, China, con 6.071 millones de toneladas (datos de 2006), ni está por estos menesteres ni se le espera, pues su propuesta, basada en lo que ellos han llamado “intensidad de carbono”, lo que busca es garantizarse un incremento real de emisiones de entre el 75% y el 90%, según los últimos estudios. Otros países muy contaminantes, como India y Brasil, que como China también se mantuvieron al margen de Kioto, tampoco parecen estar por la labor de facilitar las cosas, pues rechazan asumir compromisos concretos o realizan propuestas con trampa.
A esto unimos los recientes sucesos del ya denominado Climagate, donde algunos científicos de la ONU parecen haber hecho desaparecer datos, emails e informes que indican que el impacto de las emisiones no es tan grande como se apuntaba. Estos hechos graves, ya han producido efectos que, en principio, parece que van a afectar al desarrollo de las negociaciones, pues países como Arabia Saudí, al que se han unido varios delegados más, han declarado su “desconfianza en la ciencia”. Este escándalo tendrá consecuencias en esta Cumbre que aún no podemos calcular, pero la ONU tampoco ha facilitado las cosas al establecer un período excesivamente largo, tres meses, para investigar lo sucedido. Se argumenta que en tres meses será muy fácil hacer desaparecer más informes, correos, etc. para que los científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC) se vean libres de culpa.
No todo es negativo. La Unión Europea parece haber cumplido su objetivo de reducir en un 8% sus emisiones de gases de efecto invernadero, a pesar que alguno de sus miembros, como España, no ha respetado sus cuotas. En el caso de nuestro país, los datos de 2007 reflejan un aumento de 2, 1% (9,3 millones de toneladas de dióxido de carbono) sólo con respecto a 2006. España ha gastado bastantes millones de euros en comprarles cuota de CO2 a países menos contaminantes como Polonia. Así, contaminamos más y nos cuesta más caro.
A pesar de todo, la Unión ha reafirmado su compromiso de disminuir las emisiones en un 13 % con respecto a 2005 independientemente de lo que ocurra en la Cumbre de Copenhague.
También EEUU, a través de su Agencia de Medio Ambiente (EPA), ha confirmado que regulará las emisiones de gases de efecto invernadero. La EPA ha concluido en sus estudios que el dióxido de carbono y otros cinco gases son “nocivos para la salud”, lo que permitirá al Presidente de los EEUU tomar medidas sin necesidad de contar con el voto favorable del Congreso.
Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), más conocido por su llanto frente a los ataques del delegado chino en la cumbre de Bali de 2007, ha dicho: “Se acabó el tiempo de reiterar posiciones y de declaraciones, es hora de una acción real”.
Esperemos que sus lloros de 2007 no sean premonitorios de lo que va a ocurrir en la Conferencia y que sus palabras de 2009 se hagan realidad. El día 18 de diciembre lo sabremos.
Demetrio Calle Martínez

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